raices las-2-fridas la-columna-rota dos-desnudosEste mes recordamos a la pintora latinoamericana más famosa del siglo XX, pues fue pre- cisamente en julio que nació y murió la mujer que se convertiría en un símbolo cultural y figura fundamental del arte mexicano

‘LA HEROÍNA DEL DOLOR’ Frida creó pinturas, dibujos y esbozos relacionados con el dolor físico y emocional que vivía además de la tormentosa relación con Diego Rivera. Expuso en vida en la Julien Levy Gallery, en Nueva York; en la Galerie Re- nou et Colle, en París; en la Galería de Arte Mexicano de Inés Amor, en la Ciudad de México, en la Exhibición Internacional de Surrealismo y en la Galería de Arte Contemporáneo de Lola Álvarez Bravo

1. Dos desnudos en el bosque (1939)
Hace un par de meses esta obra alcanzó en la subasta de Christie’s en Nueva York la suma de 8 millones cinco mil dólares, rompiendo el record de venta para una obra de arte de un artista latinoamericana. Es una pintura al óleo sobre metal que mide tan solo 30 centímetros de ancho por 25 de largo, será expuesta en el Museo de Arte de Filadelfia en octubre próximo. «

2. Las dos Fridas (1939)
Óleo sobre un enorme lienzo, fue el primer trabajo en gran escala realizado por la artista. Es una de las pie- zas de arte que más ha viajado por el mundo y considerada una de las obras más emblemáticas de Frida, se montó en la Exposición Internacional del Surrealismo en la Galería de Arte Mexicano en 1940. «

3. La columna rota (1944)
Esta pintura en óleo sobre lienzo es un desgarrador testimonio del sufrimiento que acompañó a Frida durante toda su vida. Para ese año debía levar un corsé de acero para sujetar su columna vertebral; la rasgadura de su cuerpo y los surcos del paisaje agrietado se convierten en metáfora del dolor y soledad de la artista. «

4. Raíces (1943)
En 2006 se convirtió en la obra más cara del arte latinoamericano al alcanzar 5,6 millones de dólares en una subasta organizada por la firma Sotheby’s en Nueva York. El cuadro, de treinta por cincuenta centímetros, muestra a la artista mexicana reclinada en un paisaje estéril y rocoso, echando al suelo raíces que salen de su torso y de las que fluye su sangre como símbolo de vida. «