Amor sin palabras

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Por Kike Mireles

Hoy escribo estas líneas con el corazón apretado, recordando cada momento que compartimos, tu lugar en el asiento del copiloto está vacío, pero los recuerdos de nuestras charlas mientras conducíamos siguen vivos en el silencio de mi coche, aunque tu ausencia se siente en cada km.

Aún puedo ver tu figura, pequeña y valiente, sobre tu cama de tiburón desafiando coches y trailers por la ventana con aquellas orejas que recordaban en todomomento a las de Yoda y su sabiduría.

Eran momentos nuestros, compartiendo amor bonito, te tocaba aventarte y escuchar todo lo que venía a mi mente, tu mirada fija me hacía pensar que por lo menos,parecía ser algo interesante.

Tus ojos siempre reflejaron una lealtad inquebrantable, esa que esperaba pacientemente a mi lado, noche tras noche, hasta que las madrugadas nos llamaban a soñar juntos después de un día largo de trabajo, pasábamos horas trabajando en aquella sala juntos, hasta que llegaba la hora de dormir.

Tu amor fue un regalo incondicional, una caricia constante, el adoptarte hace más de 13 años fue lo mejor que me pudo pasar, porque nos enseñaste lo más bonito de la profundidad del amor sin palabras.

Eras la luz que me esperaba al final de cada jornada moviendo su colita, su colicoptero, eras la paciencia hecha amor peludito, siempre lista para acompañarme donde y como fuera.

Roger Caras decía que los perros no son nuestra vida completa, pero hacen nuestras vidas completas, tú lo hiciste con la mía.

Waffle, tú fuiste más que una mascota; fuiste una amiga y la líder de nuestra pequeña jauría.

Con cada coche que pasa, con cada noche que llega, te recuerdo y celebro el amor incondicional que me regalaste.

Siempre serás mi copilota, mi amiga fiel, mi pequeña, y valiente peluda gran compañera.

Descansa mi Waffle, es hora de descansar güerita, y sí, lo que decían todos era verdad, fuiste siempre mi consentida.